
Porque es sin límite. Lo que se expuso va tanto para las variedades fijas como para las sin límite de hold’em. Pero la lectura de manos, en el sin límite, se transforma en un instrumento temible. Por una sencilla razón: se pueden manipular los montos de las apuestas. En la variedad fija, el que no tenga capacidad de lectura tendrá un escudo protector cuando esté abajo en el juego y le toque perder: las apuestas tienen un tope, por lo tanto, los punitorios serán más suaves para el ignorante.
Estas tres razones respaldan el amplio consenso en considerar al hold’em como la variedad de proporciones más logradas. Y fue lo que llevó a Doyle Brunson a bautizarlo como el “Cadillac de las variedades de póker”.
Leer manos es una de las marcas del jugador de jerarquía, máxime en el hold’em sin límite.
Tan es así, que cuando se dice de un jugador que está dotado de un talento natural para el hold’em, en realidad, se está haciendo referencia específica a esta cualidad.



